Creo que todos somos un poquito como las geodas.
A veces, por fuera, podemos parecer personas bastante sencillas. Quizás un poco reservadas, serias o difíciles de conocer. Pero dentro de cada uno de nosotros existe un mundo entero, lleno de pequeñas cosas que no siempre se ven a primera vista.
Hay historias que todavía no hemos contado, miedos que hemos aprendido a guardar, sueños que nos emocionan en silencio y una forma muy particular de querer, de sentir y de entender la vida.
Y me gusta pensar que, así como una geoda puede esconder cristales preciosos bajo una superficie aparentemente ordinaria, las personas también guardamos cosas hermosas que merecen ser descubiertas.
«Así como una geoda puede esconder cristales preciosos bajo una superficie aparentemente ordinaria, las personas también guardamos cosas hermosas que merecen ser descubiertas».
Mirar con un poco más de empatía
Quizás por eso quiero aprender a mirar a los demás con un poquito más de empatía.
A no quedarme solamente con lo que alguien muestra, con su primera impresión o con aquello que alcanzo a entender de su historia. A recordar que cada persona está viviendo cosas que desconozco y que, detrás de algunas actitudes, puede haber sentimientos que nunca llegaré a imaginar.
Me gustaría tener la paciencia de mirar un poquito más allá de la superficie. Escuchar antes de juzgar. Preguntar antes de asumir. Y recordar que no siempre conocemos lo suficiente a alguien como para saber qué lleva dentro.
Porque quizás todos estamos esperando, de alguna manera, que alguien nos mire con un poquito más de cariño.
La forma en que nos miramos a nosotros mismos
Pero también pienso que esta idea tiene algo que ver con la forma en que nos miramos a nosotros mismos.
A veces olvidamos que nosotros también guardamos algo valioso. Nos acostumbramos tanto a compararnos, a señalar lo que nos falta o a esperar la aprobación de los demás, que terminamos dejando que otras personas tengan demasiado poder sobre la manera en que reconocemos nuestro propio valor.
Y no quisiera que fuera así.
Quiero aprender a reconocer ese pequeño brillo que llevo dentro, incluso en los días en que me cuesta verlo. Cuidarlo, darle espacio y no permitir que la opinión de alguien más se convierta en la medida de lo que soy.
Nuestras imperfecciones no borran las cosas bonitas que existen en nosotros. No necesitamos abrir nuestro mundo interior a todo el mundo para demostrar que hay algo valioso en él.
Aprender a reconocer nuestro propio brillo
No significa creer que somos perfectos ni pensar que no tenemos nada que mejorar. Significa entender que nuestras imperfecciones no borran las cosas bonitas que existen en nosotros.
Quizás no todos las vean. Quizás algunas personas nunca lleguen a conocerlas.
Y está bien.
No necesitamos abrir nuestro mundo interior a todo el mundo para demostrar que hay algo valioso en él.
A veces, basta con aprender a reconocerlo nosotros mismos.
Porque creo que todos somos geodas:
llevamos algo precioso dentro, y aunque no siempre se vea,
eso no significa que brille menos.
Créditos de imagen
Fotografía de portada: Pinterest




