¿Te ha pasado que al final del día recuerdas perfectamente todo lo que salió mal, pero te cuesta recordar lo que salió bien?
A mí sí.
Es curioso cómo podemos pasar horas pensando en ese mensaje que no respondieron, en algo que no alcanzamos a hacer, en la conversación que no salió como esperábamos o en todo lo que todavía nos falta.
Y mientras tanto, también pasaron otras cosas.
- Tomamos un café que disfrutamos mucho.
- Alguien nos hizo reír.
- El sol salió por la ventana justo en la mañana.
- Escuchamos una canción que nos encanta.
- Tuvimos una conversación bonita.
- Llegamos a casa y pudimos descansar.
Pero casi nunca hacemos una pausa para pensar en ellas.
Creo que agradecer diariamente tiene un poco que ver con eso: con aprender a mirar de nuevo nuestros días y darnos cuenta de que, incluso en los días más normales, siempre hay algo que merece ser recordado.
No todo tiene que ser extraordinario
A veces pensamos que para estar agradecidos necesitamos tener un gran motivo.
- Un viaje.
- Una buena noticia.
- Un logro.
- Una fecha especial.
Pero la gratitud también puede aparecer en cosas mucho más sencillas.
- En tener una cama cómoda después de un día largo.
- En poder tomarnos diez minutos para leer.
- En encontrar nuestra canción favorita mientras manejamos.
- En una mascota que se acuesta cerca de nosotros.
- En tener a alguien con quien compartir una cena cualquiera.
Agradecer no significa pensar que todo está bien todo el tiempo. Tampoco significa ignorar lo difícil.
Podemos estar preocupados y agradecidos al mismo tiempo.
Podemos tener un día complicado y aun así encontrar una pequeña cosa que nos haya hecho bien.
'La gratitud no cambia necesariamente lo que está pasando. A veces cambia aquello a lo que estamos prestando atención.'
Una pequeña pausa para mirar de nuevo
El Greater Good Science Center de la Universidad de California, Berkeley, lleva años estudiando la gratitud y cómo incorporarla a la vida cotidiana. Una de las ideas que aparece constantemente en esta investigación es que la gratitud no tiene por qué ser solamente una emoción espontánea: también puede convertirse en una práctica.
En uno de los estudios más conocidos sobre el tema, los psicólogos Robert Emmons y Michael McCullough pidieron a distintos grupos de personas que registraran regularmente aquello por lo que se sentían agradecidos. Los resultados mostraron una mejora en varios indicadores de bienestar, especialmente en el afecto positivo.
No hace falta convertir esto en una tarea más de nuestra lista.
Puede ser algo mucho más sencillo.
Antes de dormir, preguntarnos:
¿Qué fue bonito hoy?
No necesariamente lo más importante.
No necesariamente lo más productivo.
Simplemente algo que valió la pena notar.
La gratitud también está en las personas
Hay otra parte de la gratitud que me parece especialmente bonita: muchas veces nos hace recordar que no hacemos la vida completamente solos.
- Alguien nos enseñó algo.
- Alguien nos acompañó.
- Alguien preparó una comida.
- Alguien nos escuchó.
- Alguien hizo que un momento difícil fuera un poquito más fácil.
Robert Emmons, uno de los principales investigadores de la gratitud, habla precisamente de esta dimensión: agradecer no solo significa reconocer algo bueno, sino también reconocer que muchas veces ese algo bueno llega a nosotros a través de otras personas.
Y quizás por eso decir gracias puede sentirse tan diferente de simplemente reconocer que algo salió bien.
Porque cuando agradecemos, hacemos una pausa para reconocer el valor de algo.
Hacer espacio para lo que sí
Vivimos buena parte del día pensando en lo que sigue.
Lo que tenemos que hacer. Lo que queremos conseguir. Lo que todavía no tenemos. Lo que podríamos mejorar.
Y está bien. Es parte de avanzar.
Pero también necesitamos momentos para mirar hacia el otro lado.
Para preguntarnos qué cosas ya existen en nuestra vida que alguna vez quisimos tener. Qué momentos de hoy quizás vamos a extrañar algún día. Qué personas hacen que nuestra vida sea un poco más bonita. Qué pequeños detalles, si les prestáramos más atención, podrían convertirse en recuerdos.
Quizás practicar la gratitud sea, en parte, aprender a no pasar tan rápido por nuestra propia vida.
A detenernos. A mirar.
'Esto también cuenta.'
Créditos de imagen
Fotografía de portada: Maison Lavande (@maisonlavande)
Para seguir leyendo
Greater Good Science Center — University of California, Berkeley
Gratitude: What Is Gratitude?




