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Practica la gratitud: hay más cosas buenas de las que creemos

TIEMPO DE LECTURA: 3 MIN9 SEP 2026
MINDFULLNESS
Practica la gratitud: hay más cosas buenas de las que creemos — Postal de mindfulness y bienestar en Inner Villa

Foto: Maison Lavande

¿Te ha pasado que al final del día recuerdas perfectamente todo lo que salió mal, pero te cuesta recordar lo que salió bien?

A mí sí.

Es curioso cómo podemos pasar horas pensando en ese mensaje que no respondieron, en algo que no alcanzamos a hacer, en la conversación que no salió como esperábamos o en todo lo que todavía nos falta.

Y mientras tanto, también pasaron otras cosas.

Pero casi nunca hacemos una pausa para pensar en ellas.

Creo que agradecer diariamente tiene un poco que ver con eso: con aprender a mirar de nuevo nuestros días y darnos cuenta de que, incluso en los días más normales, siempre hay algo que merece ser recordado.

No todo tiene que ser extraordinario

A veces pensamos que para estar agradecidos necesitamos tener un gran motivo.

Pero la gratitud también puede aparecer en cosas mucho más sencillas.

Agradecer no significa pensar que todo está bien todo el tiempo. Tampoco significa ignorar lo difícil.

Podemos estar preocupados y agradecidos al mismo tiempo.

Podemos tener un día complicado y aun así encontrar una pequeña cosa que nos haya hecho bien.

'La gratitud no cambia necesariamente lo que está pasando. A veces cambia aquello a lo que estamos prestando atención.'

Una pequeña pausa para mirar de nuevo

El Greater Good Science Center de la Universidad de California, Berkeley, lleva años estudiando la gratitud y cómo incorporarla a la vida cotidiana. Una de las ideas que aparece constantemente en esta investigación es que la gratitud no tiene por qué ser solamente una emoción espontánea: también puede convertirse en una práctica.

En uno de los estudios más conocidos sobre el tema, los psicólogos Robert Emmons y Michael McCullough pidieron a distintos grupos de personas que registraran regularmente aquello por lo que se sentían agradecidos. Los resultados mostraron una mejora en varios indicadores de bienestar, especialmente en el afecto positivo.

No hace falta convertir esto en una tarea más de nuestra lista.

Puede ser algo mucho más sencillo.

Antes de dormir, preguntarnos:

¿Qué fue bonito hoy?

No necesariamente lo más importante.
No necesariamente lo más productivo.
Simplemente algo que valió la pena notar.

La gratitud también está en las personas

Hay otra parte de la gratitud que me parece especialmente bonita: muchas veces nos hace recordar que no hacemos la vida completamente solos.

Robert Emmons, uno de los principales investigadores de la gratitud, habla precisamente de esta dimensión: agradecer no solo significa reconocer algo bueno, sino también reconocer que muchas veces ese algo bueno llega a nosotros a través de otras personas.

Y quizás por eso decir gracias puede sentirse tan diferente de simplemente reconocer que algo salió bien.

Porque cuando agradecemos, hacemos una pausa para reconocer el valor de algo.

Hacer espacio para lo que sí

Vivimos buena parte del día pensando en lo que sigue.

Lo que tenemos que hacer. Lo que queremos conseguir. Lo que todavía no tenemos. Lo que podríamos mejorar.

Y está bien. Es parte de avanzar.

Pero también necesitamos momentos para mirar hacia el otro lado.

Para preguntarnos qué cosas ya existen en nuestra vida que alguna vez quisimos tener. Qué momentos de hoy quizás vamos a extrañar algún día. Qué personas hacen que nuestra vida sea un poco más bonita. Qué pequeños detalles, si les prestáramos más atención, podrían convertirse en recuerdos.

Quizás practicar la gratitud sea, en parte, aprender a no pasar tan rápido por nuestra propia vida.

A detenernos. A mirar.

'Esto también cuenta.'

Créditos de imagen

Fotografía de portada: Maison Lavande (@maisonlavande)

Para seguir leyendo

Greater Good Science Center — University of California, Berkeley

Gratitude: What Is Gratitude?

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